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Alejandro Tovar
TORREÓN, COAH., martes 11 de agosto 2020, actualizada 8:21 am


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El futbol y todos estarán de acuerdo, siempre será protagonista de alegría, de ira, de pasión, de silencios, de ansiedades, de penurias, de visiones eléctricas y también de temblores.

Este juego es el imán de las almas del estadio, es agua y miel en el desierto, incluso es el juguete del diablo, con la ausencia de sonidos y gritos en la noche fría. Los hombres pasamos, pero el futbol es infinito.

Creímos, ilusos, que el regreso de la liga traería todos esos factores juntos, que nos haría olvidar el tropel obligado de la pandemia, lograría que no tuviéramos atención por la contabilidad de contagios y muertos para cambiar todo el panorama.

No hubo tal, porque el espectáculo es mediocre, los arbitrajes al tono y el estado de forma de los jugadores está lejos de ser el óptimo.

Ante eso, los medios tienen la palabra, como una procuración intermedia de justicia que provea de un balance adecuado para el negocio, con su inventiva, talento y certeza de pensamiento. Pero la tv manipula imágenes y limita al auditorio pues divide la pantalla entre la publicidad desplegada en la tribuna y el hormiguero que hacen los jugadores, de tal forma que obligan a que su público vea, mitad de gente y mitad de marcas. ¿La publicidad es una forma de gestionar la mentira?.

El fastidio de la gente es natural, porque FOX manipula su transmisión y quizá todo eso, por absurdo que parezca, podría ser ignorado si el espectáculo fuera de primera, si los jugadores tuviesen la debida expresión en la cancha. Anteponer el negocio es legítimo, porque son empresas con fines de lucro pero faltan ideas, faltan maneras de propiciar el debido balance de actitudes.

Los regios, tan pasionales como exigentes, no aprueban la fórmula de la tv pero más denotan su rechazo al rendimiento de Mohamed y su tropa, con nómina de jugadores ricos y famosos, que no justifican en la cancha y sufren cuando la supuesta víctima lleva a jóvenes como Games, Acevedo, Rivas, Ocejo y Aguirre y que tal vez pensaron que esos chamacos estaban en la cancha para pedirles algunos autógrafos.

Al técnico Almada le faltan detalles por corregir, se le aplaude que se juegue con chicos pero le falta encontrar un zaguero centro entre sus campeones de inferiores porque Hugo Isaac y el muchacho Torres necesitan que alguien los marque. Además, debe encargar a alguien de “mejor pie” (como dicen ahora) para tirar los penales porque Furch insiste en lanzar... y fallar.

Será que a los medios les hacen falta figuras para creer finalmente que el periodismo sirve de algo. Redactores de esos que tienen facilidad para la fábula, de esos cuyo estilo, conceptos, habilidades y conocimientos te convencen, de esos que tienen música en las palabras.

De esos que de algún modo, son escritores que cumplen su pacto con el lector, quien espera siempre algo que le divierta, que le enseñe, que le forme opinión, pero también que no le cuestione mucho.

*Alejandro Tovar *[email protected]
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