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EDITORIAL

Urzúa, Collado, Salinas y Peña Nieto

Sin lugar a dudas

PATRICIO DE LA FUENTE
jueves 11 de julio 2019, actualizada 8:03 am

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"No estoy interesado en preservar el status quo; quiero derrocarlo".— Maquiavelo

El Secretario de Hacienda firmó su propia muerte política, luego el sistema lo condenó al ostracismo. Cuando presentó la renuncia, don Jesús Silva Herzog se atrevió a escribir cuatro palabras, inauditas, que trastocaron los límites de lo que se le podía decir a un mandatario en ejercicio durante la presidencia imperial priista.

"Con carácter de irrevocable", sentenció don Jesús en la carta y sí, Miguel de la Madrid Hurtado lo mató políticamente hablando.

Silva Herzog fue el último ministro de finanzas de José López Portillo y el primero de Miguel de la Madrid y tuvo que bailar con la más fea en lo significó un cataclismo económico y financiero de proporciones épicas.

Derivado de la crisis de 1982 en la que López Portillo nacionalizó la banca privada del país e impuso el control de cambios, México estuvo a poco de declararse en suspensión de pagos frente a sus acreedores nacionales y extranjeros.

Silva Herzog, de enorme pericia y capacidad técnica, tuvo la difícil encomienda de presentarse en Estados Unidos y hablar con los bancos. "Debo, no niego. Pago, no tengo", les decía. Don Jesús fue un funcionario probo y capaz que solucionó muchas cosas, pero también mantuvo desencuentros con Carlos Salinas de Gortari, entonces Secretario de Programación y Presupuesto. Al final, Salinas ganó y Silva salió del gabinete.

Lo de la "renuncia con carácter de irrevocable" de Silva Herzgo es cosa baladí, juego de niños si lo comparamos con la durísima y lacónica misiva que Carlos Urzúa, hoy ex Secretario de Hacienda y Crédito Público, le escribió al presidente Andrés Manuel López Obrador, un hombre poco afecto a que lo contradigan y mucho menos en público. Sí, la renuncia de Urzúa ha generado un cisma político y financiero cuyos efectos aún no alcanzamos a dilucidar del todo.

"Discrepancias en materia económica hubo muchas. Algunas de ellas porque en esta administración se han tomado decisiones de política pública sin el suficiente sustento. Aunado a ello, me resultó inaceptable la imposición de funcionarios que no tienen conocimiento de la Hacienda Pública", destaca Carlos Urzúa.

La carta revela aspectos que ya sabíamos: los hombres y mujeres cercanos al primer mandatario mantienen graves y profundas batallas no sólo entre ellos, sino también a partir de lo que les impone un López Obrador acostumbrado a hacer su voluntad y no escuchar.

Además, los recortes emanados del despacho presidencial y la austeridad mal entendida que no conoce límites ni mide consecuencias, colocan al Gobierno muy cerca de la inoperancia financiera. Aunado a lo anterior, la salida de Urzúa ocurre en un momento delicado donde las calificadoras están obligadas a emitir diagnósticos sobre la economía nacional, y también cuando los empresarios perciben el incumplimiento de promesas.

Aunque el propio presidente haya querido minimizar los hechos, la salida de Carlos Urzúa acusa que algo no marcha bien en el país ni en el equipo cercano al mandatario. También, dicha baja representa un golpe durísimo tanto al ego presidencial como a la primera línea de flotación de la 4T. No es la primera ni será la última dimisión en el gabinete. Sobre aviso, no hay engaño.

JUAN COLLADO

En política no existen las casualidades. La detención de Juan Collado no es un hecho aislado y menos tras haber ocurrido a escasas horas de la salida de Carlos Urzúa. Como escribieran diversos columnistas, entre ellos tu servidor, desde Palacio Nacional las fotos de la boda de la hija de Collado aparecidas en la prensa y redes sociales, fueron interpretadas como una afrenta y muestra innecesaria de exhibicionismo y ausencia de pudor.

En tales instantáneas podemos ver sentados, en la misma mesa, a Enrique Peña Nieto y su novia, a Julio Iglesias y su esposa, Carlos Romero Deschamps, además de ministros en activo y retiro de la SCJN. "La mafia de poder" en pleno, reunida y muy quitada de la pena como diciendo: aquí no pasa nada, somos intocables, estamos blindados. Muy cerca también, Luis Miranda, fontanero de aguas negras del expresidente Peña.

Los escarceos románticos de Peña Nieto prendieron las alarmas en pasillos de Palacio. Del expresidente se esperaba que mantuviese un bajo perfil, cosa con la que claramente no cumplió al exhibirse en cualquier sitio donde era invitado. Por ello, no es fortuito que hoy se persiga y cerque al primer círculo del otrora hombre fuerte de Los Pinos o que desde la cárcel, Javier Duarte de Ochoa emita declaraciones explosivas que comprometen a Peña.

Juan Collado ocupa un lugar muy destacado en los afectos de Enrique Peña Nieto. Pero también, cabe recordar que el jurista mantiene una larga y estrecha amistad con Carlos Salinas de Gortari. Salinas, al percibir que vendrían cambios profundos en la configuración del escenario político a partir del triunfo de López Obrador, salió del país y se autoexilió en Inglaterra.

Así, querido lector, que la detención de Juan Collado bien puede interpretarse como un clarísimo mensaje que lleva, además de consecuencias penales para el aludido, dos destinatarios adicionales. Uno se encuentra en Madrid desde hace alrededor de tres semanas y el otro radica en Londres. Quizá, ambos permanezcan ahí por un largo tiempo a la espera de que se tranquilicen las aguas.

Twitter @patoloquasto
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