23 de marzo de 2019 notifications search
menu
Siglo Nuevo

El Museo del Dulce

Un viaje en la historia para conocer el ate

Redacción Siglo Nuevo
lunes 07 de enero 2019, actualizada 10:50 am

Inició en 1840 como una tienda de dulces, frente a la Catedral de Morelia bajo el nombre de “El Paraíso”. Hoy en día conserva su tradición cultural al ofrecer dulcería, pastelería y chocolatería, y cuenta con el Museo del Dulce De La Calle Real, fundado en 1999.

Ángeles León, guía de turistas en el Museo del Dulce, quien como todo el personal luce un vestido de época, hermoso y bien detallado, explica que la dulcería se creó en 1840 y fue la primera tienda fundada por Marcial Martínez.

Con su vestido de gala largo y su sombrero de tela que cubre parte de su cabeza (atuendo de la época del porfiriato), la guía comparte que la tienda comenzó con todos los dulces típicos de Morelia, después se agregaron otros, incluso de otros estados del país.

Como una introducción al tema del ate, se cuenta que este dulce se puede hacer y presentar en cubo, laminilla o rollo, que son tres tipos de presentaciones. Ángeles León relató que la tienda ofrece desde entonces, los dulces típicos sobre el ate en sus sabores tradicionales que son el membrillo, guayaba, tejocote y perón.

/media/top5/MuseoDulce01.jpg Foto: Notimex

“La dulcería empezó como una tienda normal, nunca se imaginaron que iban a llegar a tanta demanda, pero debido al sabor de sus ates, han ganado premios internacionales en ferias de dulce como en Brasil en 1889 y en Francia en 1990”.

En el lugar se encuentran más de 300 variedades de dulces tradicionales, entre los que se encuentran: jaleas, morelianas, cajeta, cocadas, rollo de guayaba, jamoncillos de leche, fruta cubierta, dulces de tamarindo, checolines, rielitos, paletas, rompope, licor de frutas, alegrías, chocolate de metate, natillas, chongos, arrayán, camotes, alfajor, huevos reales, borrachitos, jamoncillos de pepita de calabaza y de nuez, bolitas de leche quemada, pasta de almendra, nuez de macadamia, fresas cristalizadas, entre otros.

DULCE CULTURA

Al trasladarse a su nueva sede en la Calle Francisco I. Madero en el Centro Histórico, a una edificación colonial que destaca por su arquitectura, a través de sus paredes, salones y techos, así como por su patio angosto, se instaló El Museo del Dulce De La Calle Real.

Durante un recorrido por el espacio museístico, se llega a un túnel del tiempo, lo primero que se encuentra son tres grandes carruajes de época, que imponen por el gran tamaño, para luego pasar a un área de descanso en donde hay objetos de gran procesamiento.

/media/top5/MuseoDulce02.jpg Foto: Notimex

El visitante se encuentra a su paso con una maquinaria en tamaño real como selladoras, compresores, cazos batidores, bombo, servidora y corchadora, donde se cortaba el ate y se empaquetaba, algunas datan de 1960.

El Museo del Dulce está conformado por varias salas, una de ellas es la galería que exhibe más de 130 fotografías de la antigua Morelia, que fueron donadas por el maestro José Antonio Romo Carrera, en las que capturó el paso del tiempo, sobre todo en edificaciones emblemáticas de esa ciudad.

Otra es una sala de cine que recrea aquellos años cuarenta, y donde se proyecta un video sobre la historia del dulce desde tiempos prehispánicos, hasta cómo llega después en la Conquista. Así mismo se proyecta una breve semblanza de la dulcería.

También está el espacio que exhibe tres grandes maquetas, en donde se cuenta la historia del dulce. La primera maqueta se trata del ex convento de Santa Rosa de Lima o el Conservatorio de las Rosas (como la gente lo conoce), ahí se explica a los visitantes sobre la llegada del dulce a la Nueva España.

/media/top5/MuseoDulce03.jpg Foto: Notimex

En la segunda maqueta se les expone cómo pasa a ser creado el ate de manera artesanal hasta la industrialización, y la tercera es una factoría de 1940, que es una de las primeras de la industria del ate en Morelia. Otra sala que conforma el museo es la Cocina Colonial en donde se les enseña a preparar el ate de manera artesanal para que lo puedan realizar en sus casas.

La cocina está lo más cercana a lo que fue una del siglo XVIII, las cuales se encontraban en las antiguas casonas en que destacaban cacerolas, cucharas y platos, algunos de estos colgados en las paredes o en el techo.

Una cocina en la que no podía faltar la barra circular, donde la guía Ángeles León, se coloca para explicarle a los visitantes nacionales e internacionales cómo se prepara el ate, que es llevado a los moldes y después de moverlo se pasa a otro recipiente para que el público pueda llevarse una probadita, en un vasito.

RELACIONADAS
COMENTA ESTA NOTICIA
Cargando comentarios...
*
Cargando tendencia...