Exigen reforma migratoria 'justa'

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28 de marzo 2006

Exigen reforma migratoria 'justa'

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28 de marzo 2006 »


Las protestas que durante todo el fin de semana movilizaron a cientos de miles de hispanos en todo EU para exigir una reforma migratoria justa, se transformaron en satisfacción tras la aprobación de un plan de que permitirá la legalización temporal de indocumentados.


El Comité Judicial del Senado aprobó un proyecto de reforma migratoria que dará a millones de inmigrantes una vía de acceso a la legalización, aunque de forma temporal, y en el futuro a la ciudadanía en este país.

El presidente de EU, George W. Bush, llamó a dejar de lado los sentimientos contra los inmigrantes.


"Nadie debe jugar con los miedos de la gente o tratar de enfrentar" a unos con otros, porque los inmigrantes no sólo no son una amenaza para la identidad de EU, sino que han contribuido a la misma, aseguró Bush en una ceremonia de nacionalización de 30 inmigrantes procedentes de 20 países de los cinco continentes.

El Comité Judicial del Senado aprobó un proyecto de reforma migratoria que dará a millones de inmigrantes una vía de acceso a la legalización, aunque de forma temporal, y en el futuro a la ciudadanía en este país.

Para convertirse en Ley, el proyecto debe de recibir aún el visto bueno del pleno de la Cámara Alta y posteriormente ser armonizado con otro de la Cámara de Representantes.

El senador demócrata, Harry Reid, indicó que "necesitamos una reforma migratoria completa que asegure nuestras fronteras, proteja a los estadounidenses y tenga en cuenta a los 12 millones de inmigrantes indocumentados que viven en este país".


Reid expresó su esperanza en que el líder de la mayoría republicana en el Senado, Bill Frist, que tiene su propio proyecto, mucho más restrictivo, "lo sustituya por éste cuando el pleno del Senado inicie su debate".

La aprobación del proyecto se produjo después de que miles de inmigrantes, respaldados por estudiantes, religiosos y otros representantes de la sociedad civil, realizaran durante todo el fin de semana manifestaciones masivas contra medidas punitivas como la del republicano James Sensenbrenner.


Esa medida, aprobada por la Cámara de Representantes en diciembre pasado, convierte en criminales a los indocumentados y sanciona a grupos humanitarios que les ofrezcan ayuda.

Durante la aprobación de enmiendas, el Comité Judicial rechazó las sanciones contra los grupos humanitarios, aunque mantuvo la penalización de la entrada ilegal a Estados Unidos.

Las marchas continuaron, mientras se celebraba el debate, en California, Texas, Michigan, Washington DC y otros puntos del país.

El más multitudinario de los actos convocados para fue el de Detroit, en Michigan, donde miles de personas se manifestaron en el centro de la ciudad, con banderas mexicanas y estadounidenses, para exigir al Senado estadounidense que apruebe una legislación justa.

En Los Àngeles, donde alrededor de medio millón de manifestantes protagonizó el pasado sábado una "megamarcha" por el mismo motivo, varios miles de estudiantes volvieron a salir a la calle para exigir que no se criminalice a los cerca de 12 millones de indocumentados que viven en EU.

Poco después de la aprobación, el alcalde de Los Ángeles, Antonio Villaraigosa, expresó su satisfacción y pidió a los estudiantes que regresaran a las aulas.


También en Huntington Park (California) y en Dallas (Texas), cientos de estudiantes abandonaron las aulas para concentrarse y exigir respeto a los inmigrantes y a la contribución que hacen para el desarrollo de la economía estadounidense.

Las protestas llegaron hasta la capital estadounidense, Washington DC, donde decenas de religiosos cristianos, musulmanes y judíos, esposados, marcharon hacia el Capitolio, donde se estaba celebrando la discusión.


Entre los grupos defensores de los inmigrantes, la alegría era patente.

José Lagos, portavoz de Unidad Hondureña, se mostró muy satisfecho por la aprobación del plan de reforma y, en declaraciones a EFE, destacó la diferencia que la gente hispana ha hecho en todo el proceso.

Los religiosos, que llevaban las manos esposadas, estuvieron acompañados por más de un millar de inmigrantes que portaban banderas de sus respectivos países y algún estandarte de la Virgen de Guadalupe y algunos los chalecos anaranjados que distinguen a los que trabajan en el arreglo de calles y parques.

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