Boda real en Dinamarca

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Fuegos artificiales cerraron las festividades organizadas para la boda del heredero de la Corona danesa, Federico, con Mary Donaldson.


Muchos de los 20.000 habitantes de Fredensborg, 40 kilómetros al norte de Copenhague, se concentraron cerca del palacio para recibir a los novios y sus invitados, provistos de banderas y champán para celebrar el enlace, igual que ocurrió en las calles de Copenhague.


Foto: AP, Reuters
Fecha: 14 de mayo 2004.

Boda real en Dinamarca

13 fotos, Fuegos artificiales cerraron las festividades organizadas para la boda del heredero de la Corona danesa, Federico, con Mary Donaldson.


Muchos de los 20.000 habitantes de Fredensborg, 40 kilómetros al norte de Copenhague, se concentraron cerca del palacio para recibir a los novios y sus invitados, provistos de banderas y champán para celebrar el enlace, igual que ocurrió en las calles de Copenhague.


Foto: AP, Reuters
Fecha: 14 de mayo 2004. »


La ceremonia del enlace matrimonial entre el príncipe Federico de Dinamarca, heredero de la corona, y la australiana Mary Donaldson se llevó a cabo en la catedral de Nuestra Señora de Copenhague.

El novio llegó media hora antes que su prometida, vestido de almirante y acompañado por su hermano el príncipe Joaquín.


El príncipe habló del "extraordinario sentimiento de felicidad" que Mary había creado en él, y le dijo al padre de su mujer que desde hoy "ella me pertenece a mí y yo a ella".

La novia, vestida con un traje del diseñador danés Uffe Frank, llegó acompañada por su padre, John Donaldson, vestido con la falda tradicional escocesa

Al enlace asisten 800 invitados, incluidos miembros de 23 casas reales, entre los que se encuentran la reina Sofía de España, el príncipe Felipe y su prometida, Letizia Ortiz, así como los duques de Lugo y de Palma.

Una obra del compositor español Antonio Soler sonó en la catedral de Nuestra Señora de Copenhague en el momento en que entró la reina Margarita de Dinamarca y su esposo, el príncipe Enrique y justo antes de que llegara la novia, la australiana Mary Donaldson.

Un banquete nupcial en el Palacio Real de Fredensbog, al que asistieron 400 invitados de la realeza, el Gobierno danés y la familia australiana de la novia, y fuegos artificiales cerraron las festividades organizadas para la boda del heredero de la Corona danesa, Federico, con Mary Donaldson.


Muchos de los 20.000 habitantes de Fredensborg, 40 kilómetros al norte de Copenhague, se concentraron cerca del palacio para recibir a los novios y sus invitados, provistos de banderas y champán para celebrar el enlace, igual que ocurrió en las calles de Copenhague.

Cuando los novios abandonaron la catedral ya casados el órgano deleitó con la "Tocata 5" de Charles-Marie Widor y la marcha nupcial se cerró con la overtura del acto tercera de Lohengrin.

La reina Margarita dio la bienvenida a su nuera "con los brazos abiertos", y destacó de ella que había ayudado al príncipe a descubrir su "verdadero yo", así como la "pureza de su alma".

El heredero de la Corona danesa recordó cuando él y Mary se conocieron hace cuatro años en Sydney: "tu brillo apareció claro y fuerte para mí desde el primer encuentro; desde entonces, he estado cegado y enganchado a él". Se refirió a ella como "la luz en horas de sol que elimina toda la oscuridad de la tierra".

John Donaldson, el padre de la novia, bromeó al especular sobre cómo reaccionarían sus antepasados, que habían luchado por expulsar a los vikingos de Escocia, al ver cómo ahora se unían "el vikingo Federico y Mary, del clan de los MacDonald".


El padre del novio, el príncipe consorte Enrique, recordó en el discurso que abrió el banquete el "sí" que se dieron la reina y él hace 37 años y dijo a la novia que "desde el primer momento" le llamó la atención su "reserva y su sentido del deber, que sólo tienen parangón con la fuerza de su amor por Federico".

El príncipe Nahurito de Japón fue uno de los invitados especiales al recinto

La reina Sofía, de morado, iba acompañada por los reyes de Bélgica.

Letizia Ortiz lleva un elegante traje de seda roja de corte muy sencillo con escote en trapecio adornado con dos broches y mangas de gasa.


Letizia fue acogida al entrar en la sala del banquete por Ernesto Augusto de Hannover, marido de la princesa Carolina de Mónaco, quien la abrazó cariñosamente.

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